martes, 30 de abril de 2013

Dia 2

El día empezó de dormir relativamente bien teniendo en cuenta el Jet-Lag.

Nuestra primera visita programada era el memorial del 11-S. Nos desplazamos a la zona cero y visitamos las dos piscinas que han creado en la ubicación original de las dos torres y vimos de cerca la Torre de la Libertad.




Aprovechando la cercanía nos hemos acercado a la iglesia de St. Paul, lugar de peregrinación y rezo de los miembros de los equipos de rescate del 11-S, y como no contribuimos a la causa aportando un parche a la colección.



También nos acercamos a la Bolsa de New York, allí donde se mueve más dinero "virtual" del mundo.


Y, como no, hicimos la turistada de fotografiarnos con el Toro de Wall Street.



De aquí nos dirigimos a Chinatown, donde los subditos asiáticos se han hecho con todo lo habido y por haber. Todos los carteles están en inglés y en chino, para muestra este cartel del McDonal's.



Visitamos también Little Italy, que como su propio nombre indica es muy "little", se trata de una sóla calle en la que puedes encontrar algunas tiendas y restaurantes italianos.


Continuamos nuestra peregrinación hasta la caserna de los Cazafantasmas, estaba cerrada pero pudimos verla tal como se mantiene en "forma" a día de hoy.


De aquí nos dirigimos a Washington Square Park, el lugar donde más "chalados" se reunen en New York. Llegamos a la hora de comer y la verdad es que la afluencia de estos "especimenes" era más bien escasa, había mucha gente sentada en sus bancos comiendo y navegando por internet.


Llegó la hora de comer, y hicimos una "turistada" muy tìpica de esta ciudad: comer pizza. Como todo en este pais en cantidades considerables.




Fuimos hasta el Flatiron Building, el que fue el primer rascacielos de la Gran Manzana.


Decidimos subir andando por la 5ª avenida y hacer una parada en la Biblioteca Central de New York.



Seguimos con nuestra "pateada" y fuimos hasta la Grand Station, como siempre "abarrotada" de gente.


Para seguir con nuestra etapa de "caminata eterna" fuimos hasta la ONU.


Y acabamos nuestra jornada visitando la isla de Roosvelt, pero debido al cansancio acumulado y a que el punto de información ya se encontraba cerrado, decidimos hacer el viaje de ida y vuelta en el funicular.


Y después de un día en el que hemos hecho "maratones", según algún componente de esta escapada, nos retiramos a descansar. Mañana tenemos otro día duro, a ver que tal se nos da.


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